Paneles bifaciales en galpones industriales: cuándo conviene y cuándo no
Publicado el 14 de marzo de 2025 · Lectura de 7 minutos · Córdoba y Santa Fe
Los módulos bifaciales prometen más energía por metro cuadrado, pero su rendimiento depende del entorno de instalación. Revisamos mediciones comparativas en tres instalaciones industriales y explicamos cómo la altura de montaje, el albedo del suelo y la inclinación modifican la ganancia esperada.
La tecnología bifacial llegó al mercado industrial con una promesa concreta: captar radiación por ambas caras del módulo y entregar más kilovatios hora por metro cuadrado instalado. En galpones con techos altos o estructuras elevadas, ese argumento suena razonable. Sin embargo, las mediciones que hicimos en tres plantas de Córdoba y Santa Fe muestran que la ganancia real varía entre un 4% y un 18% según el caso, y que en dos de esos tres sitios el sobrecosto del módulo y del inversor compatible no se recuperaba dentro del horizonte de análisis.
Qué medimos y cómo
En cada instalación comparamos dos strings contiguos: uno con módulos monofaciales de 550 W y otro con bifaciales de 555 W, ambos con la misma potencia nominal de inversor y el mismo ángulo de inclinación. Los sensores de irradiancia se colocaron a la altura del plano de los módulos y también a nivel del suelo, para registrar la radiación reflejada. El período de muestreo fue de un año completo, con registros cada cinco minutos.
El primer galpón, en las afueras de Río Cuarto, tenía una altura de cumbrera de 9 metros y piso de hormigón pulido. El segundo, en el cordón industrial de Rosario, apenas 5,5 metros de altura y suelo de tierra compactada. El tercero, en Villa María, combinaba una nave de 7 metros con piso de chapa galvanizada en el sector de carga y descarga.
Altura de montaje: el factor que más pesa
La altura determina cuánta radiación reflejada llega a la cara posterior del módulo. En el galpón de Río Cuarto, con 9 metros de altura y un piso claro, la ganancia promedio fue del 16% en verano y del 11% en invierno. En el de Rosario, con solo 5,5 metros, la ganancia cayó al 6% anual: la sombra del propio techo y de las estructuras cercanas bloqueaba buena parte de la luz reflejada durante las horas centrales del día.
Albedo del suelo: no todos los pisos reflejan igual
El albedo es la fracción de radiación que una superficie refleja. Un piso de hormigón claro ronda 0,35; la tierra compactada, 0,15; la chapa galvanizada nueva puede superar 0,50 pero se degrada con el polvo y la oxidación. En Villa María medimos un albedo inicial alto sobre la chapa, pero a los seis meses, con acumulación de polvo y tránsito de autoelevadores, la reflectancia había caído casi a la mitad. Ese deterioro se tradujo directamente en menos generación por la cara posterior.
Inclinación y orientación
Los módulos bifaciales rinden mejor con inclinaciones moderadas, entre 15 y 25 grados, porque exponen más superficie posterior al cielo y al suelo a la vez. En techos con inclinación fija de 10 grados, típica de muchos galpones, la cara trasera recibe poca luz difusa y la ganancia se reduce. La orientación norte sigue siendo la más eficiente en nuestra latitud, aunque en instalaciones con restricciones de espacio evaluamos orientaciones este-oeste que reparten la generación a lo largo del día.
El costo adicional que no siempre se justifica
Un módulo bifacial cuesta entre un 8% y un 12% más que su equivalente monofacial. A eso hay que sumar el inversor con capacidad de manejar dos entradas independientes y, en algunos casos, estructuras de montaje elevadas para aprovechar la reflexión. En el galpón de Rosario, con ganancia del 6% anual, ese sobrecosto empujaba el retorno más allá de los doce años, un plazo poco atractivo para una planta que renueva equipos cada siete u ocho años.
En cambio, en Río Cuarto, con altura suficiente, piso claro y buena orientación, la ganancia del 16% en verano acortaba el retorno a menos de ocho años. La diferencia no estaba en el módulo en sí, sino en el entorno donde se lo instalaba.
Cuándo conviene y cuándo no
La bifacialidad conviene cuando se cumplen al menos tres condiciones: altura de montaje superior a 7 metros, superficie inferior con albedo estable por encima de 0,30 y espacio suficiente para evitar sombras cruzadas entre strings. También tiene sentido en estructuras elevadas sobre suelo claro, como playas de estacionamiento o depósitos a cielo abierto.
No conviene en techos bajos con piso oscuro, en instalaciones donde el polvo o el tránsito degradan rápido la reflectancia, ni en proyectos donde el inversor bifacial encarece el balance del sistema sin aportar generación adicional medible. En esos casos, un monofacial bien dimensionado entrega prácticamente la misma energía con menor inversión inicial.
La decisión, en definitiva, no depende de la tecnología sino del sitio. Antes de firmar el pedido de módulos, conviene medir el albedo real del piso, revisar la altura libre bajo la estructura y simular la ganancia con datos del lugar. Esa evaluación previa evita pagar por un rendimiento que el entorno no va a entregar.